jueves, 20 de octubre de 2016

vivamos juntxs

Después de mucho tiempo de temer a los hombres, de sentirme extremadamente distinta a ellos, de haber vivido situaciones violentas y claramente desiguales, hoy siento compartir que para mí el género la mayor parte del tiempo se volvió solo un detalle. También me sentí muy lastimada por mujeres queridas muchas veces, muy cercanas. A veces dolió más que la violencia de los hombres. No fue por la imposición de sus cuerpos, pero sí por acciones. Otras tantas yo habré lastimado a unxs como a otrxs. Parece que si hay violencia es porque todos estamos siendo víctimas de una idea que nos fija en roles y expectativas, que nos lastima porque no nos da libertad. Que nos exige lo incumplible y esa frustración nos hiere.
Necesito honrar a esas muertes cotidianas desde mi posibilidad, y desafiarme a abrir aun más mi corazón al perdón, al diálogo y a la creatividad de los encuentros.
En el misterio de ser humanos estamos juntos, todxs. Todas las existencias humanas libres que tienen múltiples expresiones. Durmamos con quien queramos, vistamos como nos den ganas, pensemos lo que pensemos, vivamos juntxs el misterio de aprender a amar y aceptar que nada es nuestro, ni las cosas, ni las personas, ni el dinero, ni los nombres. Que el universo baila constantemente y que es pura belleza, y que formamos parte de eso que somos capaces de ver.
Vivir conscientes este misterio es complejo porque las ideas fijas no nos dejan sorprendernos. Más bien, pareciera que reaccionamos queriendo saber de antemano, pretendiendo entender más allá de lo que nos toca experimentar individualmente.
Quizás, en este mundo hermoso fuera del patriarcado que está floreciendo entre nosotros -y desde la primera marcha del #NiUnaMenos esto está muy claro en nuestra sociedad, al menos para mí-, sea tiempo de desafiarnos a cambiar las palabras que nos definen, a dejar que el tiempo nos permita perdonar y perdonarnos, a vivir más sueltos, menos mentales y más corporalmente libres. Más saludables, más humildes.
Que viva el amor en cada uno de nosotros y que nos encuentre integrándonos en lo abstracto y sin palabras de la consciencia humana, eso que no conoce divisiones.
Me dan ganas de aclamar junto a todxs que podemos amarnos más, perdonarnos más, vivir más afines con la naturaleza y el planeta que nos convoca, fuente de vida, oxígeno, alimento. Que podemos encontrarnos en nuestros dolores y alegrías y en todas las emociones, para que nos permitan entrar en el espacio de la compasión, esa unión inquebrantable de corazones.
La vida es como un misterio mutante, no harían falta las certezas. Solo soltarnos sin juicios a la red de lo más hermoso y genuino de nuestro ser.
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