Mostrando entradas con la etiqueta Yoga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yoga. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de febrero de 2018

septiembre en Buenos Aires


De qué sirve evitar sufrir?
combatir la imbecilidad humana
como achicharrarse
partirse de pie
perderse a lo largo
del fin

Nublarse de sentido
en el preciso instante
en el que nada lo tiene
romperse de pie
recorrer lo largo
de un síntoma grupal





miércoles, 17 de mayo de 2017

La quietud en movimiento


Nos dijeron que respirar era casi un acto reflejo. Que era automático. Que no hacía falta ocuparse demasiado del asunto. El cuerpo lo necesita, así que lo va a hacer solo. 
Nos dijeron que el dolor era un problema y la felicidad un estado sonso.

Y nos mandaron en colectivo a laburar, a medir cosas que siempre cambian; en subte, a caminar las ciudades; nos dijeron que necesitamos dinero, que estar solos es un problema. Que como mucho disfrutemos de un vino y una canción que nos recuerde lo cagado que está este mundo y el resto de los seres humanos, lo imposible que es el amor en su esencia. Que las personas son una amenaza y la naturaleza atrasa.

Nos separaron del cuerpo. Fueron nuestros pensamientos, los propios y heredados, las palabras que repetimos a diario. Lo que escuchamos en nuestra cabeza.

Tener una práctica introspectiva y orgánica es una reflexión sobre la vida, es un reencuentro con la simpleza, con la biología que nos compone, con los pensamientos que nos crean. Es nuestra naturaleza hacerlo, aunque haya algo que nos haga querer diferenciarnos entre nosotros y llegar adonde nunca vamos a llegar. A saberlo todo. En lo recortado de la experiencia radica la belleza. Un cliché certero.

Sigo invitando a sentir la vida en el cuerpo. A mover el organismo, la respiración y el intelecto hacia un mismo foco de atención. El Amor en todas sus manifestaciones y firuletes.

Que viva eso que nos mueve a sentirnos incómodos con lo que nos duele y no sabemos qué es. Que aprovechemos las oportunidades que nos da el dolor. Que apreciemos la belleza de lo vivo que es nuestro medio ambiente. Que viva el Ser humano. Aguante todo. Somos hermosos.


sábado, 27 de agosto de 2016

Es sábado y llueve


Ya casi no hago muchas cosas de las que hacía. Hago otras que nunca pensé que haría, y deseo cambios que todavía no terminan de ser.
Siento un vínculo íntimo con la palabra y ponerme a escribir me desafía como si cada texto fuese un manifiesto. Frente a semejante intensidad y búsqueda ambiciosa de sentido, hoy mi maestra de Yoga me dijo, literalmente, "ehhh, ¡pará! Esto es un trabajo de toda la vida". Mi frustración por no ser quien a veces creo que correspondería. Como si ya tuviese que ser mi destino. Queriendo saltear la humildad del camino, el desafío del ir viendo, oliendo, tocando, respirando y eligiendo desde la aceptación. Y sentir ese vacío en el estómago. Y sentir ese vacío en el estómago. Y sentir ese vacío. En los pulmones, en el útero. Vacío o éter.

Esos pensamientos que me pueden paralizar a veces, reprimir en otras, sentirme omnipotente otras cuantas, y muchas cosas más, son simplemente residuos mentales de una idea. Una idea de mundo que heredé, una exigencia sobre mi persona que construí con los relatos y sensaciones que recibí de los demás y de mi ambiente vital. Toda una codificación que fui creando, quizás defendiéndome del gran desafío de la vida: aprender a vincularme.

Trabajar en la conciencia a través del yoga, la meditación, la observación de la Naturaleza, el intento de contemplar el momento presente, me hizo dudar mucho del hablar, del escribir, de algunos diálogos. Por temor a caer en juicios, a interferir en mi destino o en el de otros. Por no sentirme capaz de usar la palabra de forma creativa y positiva, para crear, recrear y reconstruir mi historia y mi presente.

El deseo desenfrenado y silenciado. Las ambiciones, las supuestas necesidades, y las necesidades, si es que existen, ya no las distingo por momentos. Me hiervo por dentro, llueve y pronto arranca la primavera.

Encontrar espejos en otros que me muestran lo que no quiero ser me desafió en los últimos meses a ¿amar al enemigo? A entender que el que me molesta no existe más que en el desafío de desprenderme del juicio negativo. Como un acto suicida. Sí, eso, suicidar mi ego y sacrificar mis seguridades por la idea de que el amor es mucho más que mi pequeña humanidad.

Hablar de mí, o de nadie. De esa idea, otra vez. Ahora más suelta, más coordinada, más relativa. Más impermanente.

martes, 30 de diciembre de 2014

2 más 0 más 1 más 4, fue igual a 7

El pulso, el camino, el ritmo de la respiración. La despedida de un año que fueron tres, volver a ser la que no era, sentar a florecer, descubrir el nuevo paso.

Se va un año y parece una fatalidad la sensación del final, del cambio rotundo, la solemnidad de los balances y la urgencia de nuevos rumbos. Los afectos, la transformación de los vínculos, todo es posible, menos el control de lo que se acepta. Deseo, aceptación, creación. Y amor como compasión, amor como solidaridad, amor como compartir, amor en cada momento, amor como presente eterno.

Pues 2015

La ilusión transformada en esperanza y los sueños que se vuelvan vida, la fe que se vuelva acción, la felicidad y la paz como estados del corazón. Que la vida siga su curso y la conciencia navegue los espacios cubiertos, que se alumbren las sombras que nos repiten y se encienda el fuego de la creación. Convicción en la acción por la confianza en el amor, y la seguridad como consecuencia del fluir de la vida. Porque las plantas contengan a la lluvia y a la tierra en sus hojas, y las flores exploten de luz del Sol.

Volver a las palabras, y que sean menos que antes, que se vuelvan esenciales, compañía, poesía, belleza, estética del amor entre los que nos amamos y entre los que no nos conocemos. Que los pensamientos se filtren hacia el silencio, y el alma viva renazca en el pantano.

Que las lluvias callen al fuego del verano y la brisa fresca sea mar en la ciudad. Que el trabajo se confunda con la necesidad de crear, y que crear sea felicidad compartida. Que la libertad reine, habilitación para ser, sentir y hacer desde el ser. El ser que no es propiedad de nadie más que de la impermanencia, esa intransferible experiencia de la humanidad canalizada por nuestros sentidos.

Que meditar sea corriente, que el silencio se contagie y la música sea la catarsis del blanco sobre negro. Que las intenciones se limpien de la ambición y que la tristeza se devele, para ya no elegirla. Que la mente entienda de su naturaleza, que el cuerpo descubra su naturaleza, que la naturaleza nos integre a su cuerpo, y que seamos todos uno.

Que 2015 sea un nuevo ciclo de aprendizaje y transformación, de alegría y juego, que aprendamos de magia y de colores, y soltemos los objetivos para finalmente sentirnos en un lugar, presentes en el presente.







sábado, 29 de noviembre de 2014

la ley del amor

Karma es mi acción de ayer, hoy. Mi acción de hoy, mi mañana construido. Karma es aceptar mi fluir y comprometerme con la libertad del camino personal. Karma es vivir donde vivo, el lugar físico y el lugar espiritual, desatando la ilusión del sufrimiento y aceptando la contención del instante eterno. Karma es conciencia en mis palabras, acciones y pensamientos. Es construirlos con sentido. Una decisión marca el rumbo, el amor me contiene en los tropiezos y dificultades. Karma es amor, en ausencia o en presencia.

Karma no es solemne, no es sólo intensidad y obsesión por la liberación. La liberación ya está sellada, karma es fluir en mi camino de desarrollo y crecimiento. Crecer también es aprender a reir, aprender a bailar, bailar y disfrutar, cantar y jugar. Karma es la desaparición de lo bueno y de lo malo, es el diálogo constante con la inevitable impermanencia. Karma es dirección y silencio. Karma es sinceridad. Inocencia.

El karma es esa ley o discusión con los hechos que percibe el cuerpo, karma es la iluminación célula por célula, sin tiempo ni ansiedad. Es registrar patrones, reconocer la ley de la naturaleza donde todo se transforma. Karma no es ingenuidad, es madurez y compromiso, es la manifestación clara y precisa del mundo y la vida que creo, en la que creo.

Creo que existen cosas que me lastiman, no tardarán en aparecer. Creo que hay eventos que me enseñan, no tardaré en crecer. Quiero aprender a amar, a ser generoso y solidario, no tardará en aparecer quien me lo enseñe. Plantas, animales, parientes, amigos, amantes, amores. En diálogo, en colaboración, en red, en solidaridad.

No necesito saber qué hice en vidas pasadas, si abro los ojos todas las vidas se manifiestan en esta, y el respeto, la intuición y la empatía con los demás me permiten comprenderlo, sanarlo, liberarlo, olvidarlo para cantar un Om en medio del vacío. Karma es el sistema financiero del alma, no hay competencia ni créditos, hay aciones y consecuencias, compromisos y satisfacciones. Karma no es deseo hecho instante fugaz, karma es deseo manifestado por ser intención sincera del alma. Karma es convivencia con la energía vital y nuestro instinto de supervivencia, karma es nuestro destino construido por nosotros mismos. Karma es maestro, karma es aprender a ser agradecido o vivir en la carencia, karma es eso que nos duele y de lo que no podemos escapar. Karma es aire y disolución en el instante honesto de la evaluación personal. Karma es amor pidiendo espacio.


Karma es escribir esto y saber que algo cambiará. Karma es no saber qué podrá ser. Karma es saber que sólo podrá ser amor.

martes, 20 de mayo de 2014

que despierte el héroe


Mientras estaba en el baño pensé que debe ser difícil que las personas con poder cambien sus hábitos.

Me imaginé a mí, frente a mis vicios conocidos, a mis recursos renovables de excusarme, a mis mecanismos mentales para justificar mi presente, que duele seguido, queriendo cambiarlos. Animándome a dejar de ser la que soy y despertar a mi ser en cada momento, en cada encuentro. Son mi espacio de poder, mis hábitos mecánicos de la palabra, en donde las causas consecuencias dejan de ser fluctuaciones libres y se convierten en una especie de oferta y demanda. Una ley creada por el hombre para sentirse protegido, para considerarse lógico.

Pero hay un punto en donde le coqueteo y le digo: yo consumo lo que quiero que siga existiendo. Lo que no, no lo compro. Así, Coca Cola desapareció de mi mundo, como Mc Donals, como los shoppings, muchas de las noticias, como la  mentira de la leche y el yogur llenos de conservantes, como las caras de terciopelo made in photoshop diciendo qué es la felicidad.

Leí por ahí que Marte, el guerrero cósmico salió de su estado de meditación y entrenamiento, y que anda con ganas de luchar por la paz, el amor y los sueños cumplidos. Y pienso que quizás está bueno aprovechar su garra para seguir construyendo el mundo donde quiero vivir.

Virabhadrasana / La postura del héroe,
by B.K.S.Iyengar


martes, 5 de noviembre de 2013

Yoga

El cuerpo me enseñó que si lo escucho, que si lo siento, las penas, las preocupaciones, los momentos difíciles y los felices, me atraviesan. Ya no me quitan la calma, ya no me obligan a no ser quien soy.

A través de la conciencia de mi cuerpo he atravesado los obstáculos más difíciles de mi vida, me he liberado de grandes pesos. Siempre hay más, la vida es movimiento. Pero algo tengo seguro: si le permito al cuerpo manifestarse en su estado natural, como la sangre y el oxígeno, las emociones fluyen, los pensamientos disminuyen, la energía vital se ramifica como las venas. Nace la creatividad. La creatividad emocional, vincular, artística, el verdadero arte de vivir.

El yoga es sabiduría universal disponible para quien quiera acercarse. Es en sí mismo un sistema completo, una forma de vida. Por esa fortuna que me acompaña encontré esta técnica que me sana, me da tranquilidad, me conecta con el amor universal, con el sostén de la Tierra y la expansión del universo que, más allá de la astronomía, siempre es el personal.

Comparto la mi práctica, que incluye enseñanzas de B. K. S. Iyengar y  del Himalyan Iyengar Yoga Centre, donde practiqué en India, además de combinarlas con otras técnicas de meditación y hatha yoga que practico. Guío a buscar sensaciones que cada uno tiene que descubrir. Los caminos y las propuestas son muchas, cada uno puede encontrar la propia. Nosotros somos los capitanes de nuestro barco, es tiempo de bajar el nivel de información y conectar con la simpleza de los latidos de nuestro corazón.

Los invito:

Lunes y miércoles a las 19hs.
Sábado 16 de noviembre, 10.30hs. Este es un taller intensivo de 3 horas con una meditación optativa al final de la clase para quien quiera. El sábado estaremos a un día de la luna llena, así que la idea es combinar el trabajo corporal con esa energía expresiva y extrovertida.

También pueden consultarme por clases particulares y masajes.

marianajaros@yahoo.com.ar

:)
Seamos felices!





domingo, 3 de noviembre de 2013

El tiempo es ahora

El 21de diciembre de 2012 me desperté de noche para ir a practicar yoga. Todavía ni un pájaro cantaba, y hacía frío aunque estaba en la playa y solía transpirar bastante durante el día. Pero las noches eran frías.

Entré en el hall de yoga y empecé a estirar mis piernas -suptapadangustasana- así me preparaba para colgarme de un cinturón patas para arriba por un par de decenas de minutos. Pero como si el mar me hubiese llamado, como si el agua me hubiese querido contar un secreto, tomé mi buzo, una frazada y como una zombie caminé sin pensar los 200 metros que separaban el centro de yoga de la orilla. Era de noche y no sabía quién más estaba en la playa, Arambol es un centro muy hippie de India, parte de Goa, provincia portuguesa hasta hace pocas décadas, fue meca del trans psicoldélico y las fiestas lisérgico espirituales. Amor y flower power.

Ya no queda tanto de eso, o por lo menos no es como me imaginaba que era. Entre esos pensamientos, la oscuridad me protegió y me permitió olvidarme de dónde estaba. Era el mar, la arena, el aire y yo. Mi respiración, el sol que salía a mis espaldas, mis ojos cerrados terminaban el círculo. Era yo, y nada más.

Así arranqué ese día que no fue cualquiera. Como todo pasa en este mundo consumista, donde descartamos el pasado, donde sólo conocemos nuestras ambiciones y proyecciones sobre un futuro que nunca llega, cuando nos alimentamos sin sabér qué es lo que entra en nuestro cuerpo y andamos entre muchas personas solos, sin siquiera saludarnos. Nos olvidamos que estamos cambiando de era, que se produjo un quiebre que estamos frente a una oportunidad de ser felices, y seguimos viviendo nuestra vida como si viviéramos en un supermercado. Ese día, quizás, empecé a ser consciente de que yo elijo, de que el mar y el horizonte y la naturaleza me llamaron siempre y que fui yo la que elegí empezar un nuevo diálogo.

Aunque por momentos nos damos cuenta de que nos vendría bien estirarnos, y hacemos un poco de yoga, o pilates, o salimos a correr, o nos tiramos al sol y sentimos placer, al toque nos parece que eso no es vida, que la vida es sufrimiento, esfuerzo y trabajo. Y el placer es sucio, y descansar es vagancia, y emocionarse es mariconear y enojarse es natural y cotidiano.

Para los mayas hombre se traduce como Tierra que camina. Somos todos parte de lo mismo y cada uno somos todo. El universo nos pide a gritos que limpiemos nuestros corazones, que nos amiguemos con nuestros bajos instintos -sexualidad reprimida o desconectada del espíritu; manejos de poder, obsesión por el dinero, extrema necesidad de tener material- y que los llenemos de luz y de amor. Somos misterio, y en ese vacío infinito somos lo que deseamos. Y si empezamos a llamar a ese infinito, absoluto de oportunidades, amor, quizás empecemos a pasarla mejor.

Seamos conscientes, que ya hubo generaciones que sufrieron lo suficiente, y hoy ese sufrimiento -que también es nuestro- debe cobrar sentido, ahora es nuestro momento para disfrutar de la vida. Que cada día es nuevo, que somos cambio constante. Lo permanente es nuestra conciencia, conectemos con ella que es la única manera de poder estar presentes y de caminar con voluntad. Y cada minuto es nuevo, cada día es una nueva vida, cada sueño es un viaje, cada intercambio somos nosotros amándonos a nosotros mismos.

jueves, 9 de mayo de 2013

Y un día pasó

El sábado arranco a dar clases de yoga. Será compartir experiencias que tienen que ver con el camino en reconocer el cuerpo y habitarlo como un medio de liberación emocional y espiritual. Pero el trabajo es arduo y es largo, es empezar a conocer una nueva manera de conectarnos con nuestra única realidad comprobable: nuestro organismo. No es que tenga la posta, tengo una pista.

Si sueño, me gustaría que se armara un grupo con ganas de investigar y que podamos compartir nuestras experiencias y energías. Las clases son en el Estudio de María Julia Busto, en Recoleta, un alma más que generosa que me abrió las puertas y se transformó en una maestra.

Por ahora arrancamos los sábados, porque también me interesa que el trabajo se mantenga durante unas horas, para profundizar un poquito más.
Aclaro, para los que no conocen mucho de yoga, que el hatha es el yoga tradicional, que se practica en el suelo, pero que lo haremos con elementos de las técnicas de B.K.S. Iyengar, o sea, hay almohadones, sogas, ladrillos, sillas, todo tipo de elementos que nos ayuden a alcanzar las posturas. Porque no se trata de flexibilidad. Aunque sí, claro, la práctica sostenida ayuda a flexibilizarnos, por suerte! :)

Así que, sin miedo, el yoga es para todos.

Pido por favor que los interesados me escriban, así les mando un mail con algunas preguntas, valor y las reglas del lugar.

Después de la clase, té para todos  :)



Yoga en sánscrito significa unión. Ha, Luna y Tha, sol. Energías opuestas que se manifiestan en nuestro cuerpo. 

Practicar yoga ayuda a traer la conciencia al presente, el famoso aquí y ahora suceden en cada instante, sólo hace falta habitar el cuerpo para sentirlo. 
  
La idea es que con encuentros de 2 horas y media los sábados podamos trabajar el cuerpo y ampliar las percepciones. Quiero compartir mi experiencia, y que experimentemos juntos, siguiendo instrucciones, con disciplina y también jugando, dialogando desde las sensaciones personales. 
  
La única manera de ser libre es ser uno mismo. Eso se traduce en salud, estados de ánimo más conscientes y la posibilidad de dejar de ser prisioneros de nuestros pensamientos. 
  
Los encuentros terminarán con 30 minutos de meditación optativa para quien quiera quedarse después de la práctica.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Volver

Estuve en la sagrada Varanasi dos veces, más de un mes en total, un lugar donde muchos hindúes no llegan a ir toda su vida. Algunos ya viejitos recién pueden darse un primer y último baño sagrado. Nadé varias veces en el Ganges (en Rishikesh y Allahabad), me lavé las manos y pies, me mojé la cabeza con agua de ese río misterioso.
Desde trenes que fueron mi hogar por más de 35 horas vi hombres y mujeres con ropas que visten desde hace cientos de años cosechando arroz a mano entre campos tan verdes que parecen dar luz.
Caminé los Himalayas hasta no poder hablar del cansancio.
Le recé a dios en nuevos nombres.
Tomé té en Darjeeling y dormí entre arbustos que se cortan a mano.
Fumé chillum con sadhus en el festival más grande que este planeta pueda albergar.
Viví el monzón entre las nubes y las montañas que fueron las paredes de mi casa.
Me sentí Roberto Carlos y me sentí sola.
Aprendí mantras, ragas y bhajans y canté bajo el ritmo de la tabla.
Comí con la mano y sentada en el suelo en cocinas llenas de hollín por la leña quemada.
Tomé chai hasta que mi hígado dijo basta.
Amé India como se puede amar a una persona, amé a mis amigos indios y hasta pensé en casarme con uno y quedarme para siempre. También odié India, y planeé irme corriendo y no volver nunca más.
Vestí un sari y usé bindis entre mis ojos. Me cubrí los hombros, aunque hiciera calor, aunque no tuviese ganas.
Escuché al Dalai Lama en persona, entendí que Tibet es mucho más que un país ocupado.
Medité hasta ver las estrellas, hice yoga hasta sentir cada una de mis células.
Me sentí india, viví otro tiempo y me despido más que satisfecha, contenta de volver a casa, a la familia, a los amigos y a Sudamérica. Son las luces que a lo lejos van marcando mi retorno.

Como también a esta lista hay que agregarle el robo de mi cámara de fotos, esas cosas que pueden pasar en cualquier lado, no comparto imágenes, comparto mi bhajan preferido, ese que compuso George Harrison con el Ravi Shankar.

http://www.youtube.com/watch?v=pFnyg3YhuP4


miércoles, 22 de agosto de 2012

4 meses a lo yogi, 10 dias a lo buda

Desde que llegue a Dharamsala repito a la gente que me cruzo que India es un lugar para venir a renacer. No creo haber descubierto la polvora por decir esto, claro. ¿Cuántos vinieron antes que yo? ¿Cuántos miles de anios de sabiduria forman la identidad de este pais?

El problema es que India esconde su saber detras de la suciedad de sus calles, rutas, rios, en el ruido de las ciudades, en la mirada libidinosa de los hombres, en el picante de su comida. Pero son pruebas. Para saborear el verdadero mensaje de este pais -que confieso, apenas conozco- no hay que dejarse espantar por las impresiones superficiales. Deberian advertirlo en los aeropuertos internacionales: sea paciente, India se muestra de a poco.

Y asi llegue yo, entusiasta e inconsciente y me choque con sensaciones demasiado intensas, un calor que cala huesos, músculos y cerebros. Busqué hacia donde el instinto me llevó y encontré el lugar para mi. En Dharamsala encontre un utero capaz de cobijarme por un tiempo, un lugar con mi nombre, un pueblo con una familia esperándome y una técnica que me permitiría seguir viajando, esta vez, hacia adentro de mi ser. Creí que en India aprendería algo para llevar de vuelta a la Argentina, que yo estaba fantástica y solo necesitaba aprender algo para compartir con los demás. Ingenua, apenas unos días despues de llegar a este mundo paralelo sentí que necesitaba sanar. Dharamsala era el principio de un camino nuevo.

Hace casi cuatro meses que practico yoga todos los dias, muchas horas, desde muy temprano. Es de noche y con Pedro y Dani, mis companieros de esta aventura, arranco a intentar descubrir espacios dentro mio, de eso se trata. Creo que entendí que la creatividad no es inventar, es permitir que las cosas sucedan. Para eso se necesita espacio, condición para que todo exista. Y con esta práctica de yoga encontré espacios dentro mio que los tenia censurados, cerrados, reprimidos por musculos que se contraen para defenderme de la posibilidad de sufrir y lo unico que generan es una plazo fijo de dolor.

Y venía el monzon y me dije, como buena Luna en Piscis, perfecto, el agua, las nubes, la lluvia me metera mas para adentro, hara la limpieza má radical. Quéintensa que soy a veces. Odié la lluvia tantas veces ya, me cansé de ver caer gotas de todos los tamaños, de que la humedad se meta entre las hojas de mi diario, en los hilos de mi ropa, en mis pulmones. Y como mi intensidad no se rinde tan fácil pensá: tiempo ideal para la meditacion, el sonido de la lluvia es tan relajante. Me anote en un curso de Vipassana para principios de agosto. 10 dias de silencio, 10 horas de meditación diaria, aprender la técnica de meditación con la que Siddharta Gautama alcanzó la iluminación y pasó a la eternidad como el Buda. ¿Qué son 10 dias en la vida?

Bueno, puedo decir que pueden ser mucho. Todavia estoy bajo los efectos de la salida y no quiero decir cualquier cosa solo por afirmar espiritualidades innecesarias. Voy a escribir, simplemente, que después de estos 10 dias me vi distinta. Extraño la cámara de fotos y las páginas en blanco. Extraño la adrenalina de las estaciones de tren y de contarle al mundo que todavía hay encantadores de serpientes tocando la flauta por las calles de algun rincón del mundo. Las rotativas vuelven a abrirse, diarios, revistas, medios del mundo, estoy de vuelta. Amigos, tambien. Familia, estoy por salir de un segundo utero que me regalo 4 meses llenos de aprendizajes. Ahora quiero ver que hay afuera. Cantando bajo la lluvia disfrutare de los 6 dias que me quedan por aca, y silbando bajito me ire a ir siendo.

lunes, 11 de junio de 2012

Para todo lo demas, existe...

Vivo en un lugar al que las personas llegan con busquedas y encuentran, no respuestas -eso depende de cada uno-, pero si puertas abiertas. La intuicion es para todos la unica brujula.

Vine a India entre el calor infernal y el comienzo del monzon. Dificil momento para recorrer un pais que arde a 45 grados promedio. Lo hice sabiendo por dentro que me habia colgado en el tiempo, que para recorrer se me habia pasado el cuarto de hora. Pero si miraba para adentro en mi, si era sincera conmigo misma, sabia que venia por algo mas. Despues de pasear por Mumbai y de visitar palacios en Rajastan, un dia resono en mi cabeza McLeod Ganj, donde vive el Dalai Lama. Me imagine templos  monumentales en montanas nevadas, frio y una especie de solemnidad espiritual que, claro, aca no encontre. Por suerte.

Llegue a una region de montanas repletas de pinos de verdes bien verdes, de gente accesible, de soles radiantes que calientan la tierra y que -gracias- algunos rios riegan. Me choque con gente de todas las edades y lugares del mundo que, como yo, no saben responder ni donde viven ni cual es su profesion. Siemplemente estan en movimiento, en busqueda. Por que el tema es hoy, y hoy esta adentro nuestro.

Y como era mi intencion busque unas clases de yoga. Por aca no, por alla puede ser. Cai, porque calculo que me debo haber dejado llevar, en el Centro de Yoga que necesitaba, una practica que lleva bien hacia adentro (Iyengar), mas cerca de la meditacion que de la actividad fisica, seguro. No se piensen en eso que muchos dicen, que el yoga puede ser aburrido, que es estiramiento, que el cuerpo no trabaja, que prefieren hacer deporte. Una cosa no tiene que ver con la otra. Eso es palabrerio barato. Aca las asanas (posturas) se sostienen durante 15, 20, 25, 30...muchos minutos, y se respiran, y cada rincon de nuestro cuerpo encuentra un sentido para ser, para ser con los demas, para ser un todo, nosotros mismos, yo como cuerpo, mente y alma.

Hace 5 semanas que estoy aca practicando y mi pecho se empieza a llenar de espacio, los pulmones dejan entrar mas aire, mas vida recorre mis venas. Sonrio naturalmente, porque vivo en la naturaleza y porque ella me enseña. De afuera para adentro, y de adentro para afuera. Como un nacimiento, una respiración, un dia, una vida. Cada oportunidad.

La cuestion es que el dinero tambien se va y mis ganas de meterme mas en esta practica me abrio una puerta. Un dia lei un flyer en el vestuario: se ofrece trabajo voluntario de oficina a cambio de curso de yoga.
Lo lei al otro dia por segunda vez y al tercero me anime a preguntar en que consistia. Me constestaron al dia siguiente que ya estaba tomado. Pero tambien estaba tomada mi decision de quedarme hasta el final de mi visa (septiembre), asi que insisti con Sharat, el guru-maestro-fundador de la escuela.
Me pregunto que se hacer. Soy periodista, saco fotos, pero no tengo problema en limpiar los baños si hace falta.

A los dos dias estaba sacando fotos del nuevo centro de retiro que se esta construyendo en las afueras de Dharamsala, a una hora de viaje desde aqui. Ahora me ocupo de hacer comunicacion (Twitter, Facebook), contenido para la pagina y saco fotos, muchas fotos. Tengo trabajo y me pagan con clases que me enseñan a vivir mejor, a ser más feliz.

Me pagan muy bien.



viernes, 25 de mayo de 2012

De asanas y celebraciones


Entre esas flores y detras de esa enredadera, debajo de un bosque de pinos y entre las montanias, cada dia a las 6 de la maniana me cuelgo patas para arriba, y me quedo un rato. A veces siento cuando cada vertebra empieza a tomar distancia de la siguiente. Por momentos duele, pero siempre me llena de aire los pulmones. En ayunas, claro, despues arranca la clase que dura 3 horas. 3 horas diarias de reflexionar en donde pongo el peso de mi cuerpo, y en donde debo hacerlo si quiero libertad. Sharat -el director,creador,guru del Himalayan Iyengar Yoga Center- nos habla mientras intentamos no sufrir y disfrutar de las posturas aunque nos pidan mucho esfuerzo. Hace unos dias nos hablo del espacio y de la libertad, y me encantaron sus palabras, todavia resuenan por ahi: la libertad esta en el espacio, y en el espacio no tiene que haber nada, es ese lugar vacio entre nuestros pulmones y abdomen donde esta la libertad en nuestro cuerpo y no tenemos que perderla forzando elongaciones sin sentido o perdiendo la conciencia de donde estan nuestras raices, nuestra base. Alli, ese espacio es nuestro propio internet, ahi esta toda la infornacion, en el vacio. Ahi encontramos la verdad, esta nuestro ser.


Este miercoles, el centro festejo 10 anios de existencia. Mi karma yoga, mi colaboracion, fue sacar fotos. Arranco a la maniana temprano con una celebracion hindu. Le agradecimos a los dioses y ofrecimos al fuego. Almorzamos todos juntos, se proyectaron peliculas de grandes gurues -yo mire una Krishnamurti- y a la noche hubo musica y terminamos bailando e improvisando con instrumentos de todos lados. Afuera, siempre un termo con te caliente, chai o infusiones de hierbas. Fue un gran dia. En esa foto estan varios de mis companieros y maestros, entre ellos Leo, un argentino que vale la pena viajar hasta India para tomar sus clases.

Y aca estoy, sigo instalada, y todo indica que sera por un tiempo mas. Mientras, sigo hirviendo jengibre y cardamomo.