viernes, 4 de abril de 2025

3 horas de atención

La propuesta de Yoga Ambiental, lectura y práctica yóguica como arte de vivir en este mundo herido, en este planeta orgánico, dinámico y en crisis y transformación toma forma.

El cuerpo es la herramienta y el hogar desde donde podemos sentir y comprender (o no y simplemente confundir) al mundo.

Un seminario, es una siembra. Nos moveremos buscando fluidez, respiraremos con el objetivo de expandir el pulso, construiremos posturas, asana del Hatha Yoga clásico como un laboratorio de estabilidad y tono, de suavidad y presencia también. Todo eso que pasa cuando nos concentramos y podemos sentir más.

Este sábado 26 nos encontramos a compartir una mirada, para habitar una experiencia, para ser la vida que podemos ser en este instante. Meditación en movimiento y también en quietud.

El Yoga es un complejo y diverso abordaje integral de la persona. Yoga Ambiental es una posible forma de habitarlo en la intimidad del cuerpo, en lo infinito de la trama de la que formamos parte.

Simple, concreto, posible. Extático también.

Habrá teoría, poesía, movimiento y meditación.

Que seamos felices, que encontremos paz, que sea colectiva e integral.

La pierna y las líneas

Los pies, con la fascia plantar y sin ella, la plancha muscular paralela al piso.

Los músculos peroneos, la estabilidad lateral de la pisada tensa el arco externo del pie.

Las líneas de las fibras que viajan, de adentro hacia afuera. De fuera hacia las líneas medias.

Las tramas de tensión. De tensegridad: tensión e integralidad. Es un sistema la fuerza, no hay acción aislada. La respiración es la organizadora. Todo este camino que recorremos.
Y como paisaje, siempre cambia. Vale abrir los ojos todos los días y observarlo.

sábado, 31 de agosto de 2019

sabíamos un montón

El Instagram que no tengo, el Facebook que se volvió un bajón, las redes, el exceso de computadora e información, el silencio, el estudio. El dolar, la despolítica, los encuentros, el trabajo. Tantas cosas pasan que tuve una crisis con la cuestión del té.

La taza de cha, esa infusión que amé, investigué y divulgué, con la información, se me fue de las manos, de forma tan simbólica como material. La cantidad de kilómetros que recorren esos tés chinos, japoneses e indios que tanto tomaba, su precio en dólares, sus plantas fumigadas. Esos aromas fueron quedando lejanos entre el costo y la conciencia de la huella de carbono que genera trasladar alimentos. Un alimento es como un vínculo.

Hace tiempo ya que, más, tomo mate con yuyos, o infusiones de plantas. Algunas que crecen en los canteros urbanos, a veces cosecho de algún jardín que visito, algún regalo, otros que le compro a Sacha en Traslasierra Ecofusión. Y con esas cosas de la vida, de la salud y el arraigo, me da ganas de volver a hablar de historias, de culturas, de campesinas y campesinos, de recetas, de medicinas naturales. Eso que hacía hace más de 8 años, cuando nació Momentos de té.

Y como la pelota va al jugador, según dice una amiga astróloga, resulta que hoy, en el espacio BioCultural Huerta en Puerta, o más bien, en la verdulería de Dani, vinieron dos campesinas de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) a contar de qué plantas medicinales hacen tinturas madres, de las propiedades de las malezas y de los saberes femeninos.

"Nos dimos cuenta de que sabíamos un montón", comentó Carolina, hija de una curandera boliviana, que emigró a Argentina y hoy es productora de alimentos en el cordón frutihortícola de Florencio Varela, cerca de La Plata. Hace cuatro años que las mujeres de la organización comenzaron a reunirse. A compartir, a conversar. El machismo en el campo es muy fuerte y ellas además de, como sus maridos, realizar un trabajo casi esclavo, cuidan de sus hijos y de la salud de sus familias. La necesidad de compartir las reunió. A muchas sus maridos las golpeaban o se violentaban después de tomar bastante alcohol. A otras las intentaban matar, las desvalorizaban y las dejaban sujetas al trabajo doméstico.

"La salud y la sanación es mucho más que lo que nos dice la medicina moderna. Entre nosotras nos hemos salvado", comparte íntima Rosalía, también miembro de la Secretaría de Género de la UTT y productora de plantas aromáticas que se utilizan en la producción agroecológica dentro de los cultivos, como polinizadoras y en reemplazo de ciertos plaguicidas. Los insectos prefieren sus flores.

Hablamos de plantas y de sus propiedades, de salud preventiva, de alimentación, de la tristeza y todo el tiempo, aunque casi no se dijo, de la construcción de soberanías. Las personales y las colectivas.

"Plantas medicinales que conocemos y valoramos" se llama el recetario que nos compartieron. Tan hermoso. Saber qué planta tomar, ¡qué té! sí, ¡también se llama té! para sentirse mejor. Y no con plantas que crecen en los Himalayas si no acá mismo, como un yuyo en mi medianera.

Algunas fáciles de conseguir: romero, para energizarnos, tanto en tintura madre como en aceite; hablaron de la cola de caballo y de la consuelda, de la mansalva de hierro que tiene la ortiga, de la bardana para depurar y desparasitar y hasta una se animó a asegurar que la carqueja puede funcionar como un viagra; con bastante picardía, debo sumar.

Comentaron que las hojas de eucaliptos redondas las ponen en palanganas de agua caliente para que respiren sus hijas e hijos cuando están resfriados, y una del público aseguró que la equinacea es muy buena para el sistema inmunológico. Gotas de tintura madre o teteras llenas de humeantes decocciones, la belleza de las plantas es el vínculo más sincrónico que tenemos como naturaleza: aparecen cuando hacen falta, nutren, sanan, hidratan, purgan, reconstruyen. Para nuestro organismo, que comparte tanto con el mundo vegetal como con todo su ecosistema, tomar plantas es una bendición.

Y me volví en colectivo, con una bolsona llena de hojas verdes sin fumigar, con bardana en la mochila -he tenido tiempos en los que he comido mejor y, como les conté, la bardana es depurativa-, y con una sensación de que aunque siga demasiado lejos, el campo a veces visita la ciudad.  




viernes, 22 de junio de 2018

Una tarde

Hoy cambié la tetera o el cortado esporádico que me tomo por la calle muy de vez en cuando por una sopa y Spinetta. Salí con la compu a escribir, a inspirarme. A escribir de lo que se me cantara la gana. Y a las 4 de la tarde, acá me encuentro frente a una crema de lentejas y cebollas en un lugar que me gusta tanto como si yo misma lo hubiese pensado.

Así me siento. Llegar a un hogar restaurante y almacén, que desde cómo se siente el ambiente, la filosofía que lo sostiene y, bien concreto, en las delicias sin agronegocio que me sirven, me hacen sentir en casa.

"Somos conscientes de la importancia que tiene la alimentación en nuestra salud y el impacto en el  medio ambiente, por eso utilizamos insumos orgánicos y naturales que conservan los sabores reales y genuinos de cada alimento".

Me encanta venir acá. Me caen bien sus camarerxs y cocinerxs, sus intenciones. Cuando salí de casa pensando en irme a laburar a algún bar, estaba encarando para Varela Varelita, un mítico de Paraguay y Scalabrini Ortíz. Pero me hice cargo de que más ganas que de un cortado y como mucho una traviata, me esperaba la música amiga y las delicias tibias de Casa Munay.

Mientras hago listas, planeo mis sueños, acepto emociones. También leo o chateo con algún queridx, leo el menú, pienso recetas, secretos que les voy a robar, como el de las semillas de amapola en el queso vegano untable o, más sencillo y anunciado, animarme a licuar las lentejas y hacerlas sopa.

Entren a la página: www.casamunay.com porque mi teléfono es muy malito y no tengo otra cosa con qué retratar.

Lo del fútbol no me importa nada, sinceramente. Pero la realidad del país me tiene muy golpeada, el recorte es pura mala noticia, desfinanciamientos para muchos, mentiras, liberación de impuestos y favores para otros. Me duele y me entristece. Las mineras y Bayer (exMonsanto) avanzando sobre las tierras cultivables, Vaca Muerta y el fracking como bandera. Parece que todo se va al carajo por momentos.

Por eso, insisto. Me encanta este lugar y este tipo de lugares. Como me gusta lo que intento en mi casa y en mi vida. Vivir con independencia, en colaboración con la Naturaleza. En ella gran madre incluyo a todos los seres, al resto de los seres humanos también, aunque son a los más me cuesta entender. Más fácil es  Kokoro, el gatito amigo que adopté, por ejemplo. Aunque me rasguña, su conducta siempre tiene lógica y sabe jugar.




Después de la sopa me tomé un chai. Canela, jengibre, cardamomo, pimienta, bastante a la India. Pero en agua cortado con un poco de leche de almendras con espuma. Con espuma de leche de almendras, repito. Sí, no soy purista del chai a la india tal cual hecho en leche de vaca. Es más pesado y ácido. De este podría tomarme dos o tres tazas más sin sentir que me explota la panza. Cuando llegue a casa voy a preparar una cacerola y voy a dejar que se ponga bien picante. En lugar de almendras, que me mata el presupuesto, haré leche de avena.

El tema central de mi vida hoy es, entonces, entre sopa, té y la música en español que suena, es que apuesto a la Agroecología, a la Soberanía Alimentaria. A la vida en armonía, a esforzarme por lo que siento que me construye y me integra. A crear redes. A ser Naturaleza. Como Munay, como muchxs otrxs más que lo estamos intentando.

miércoles, 20 de junio de 2018

Invierno


Una ambigüedad de sensaciones sostiene este momento.

Y un deseo guerrero de recuperar el sentido de la alegría.





miércoles, 21 de febrero de 2018

septiembre en Buenos Aires


De qué sirve evitar sufrir?
combatir la imbecilidad humana
como achicharrarse
partirse de pie
perderse a lo largo
del fin

Nublarse de sentido
en el preciso instante
en el que nada lo tiene
romperse de pie
recorrer lo largo
de un síntoma grupal





miércoles, 24 de enero de 2018

para vivir un gran amor





Eu não ando só
Só ando em boa companhia
Com meu violão
Minha canção e a poesia

Para viver um grande amor, preciso
É muita concentração e muito siso
Muita seriedade e pouco riso
Para viver um grande amor
Para viver um grande amor, mister
É ser um homem de uma só mulher
Pois ser de muitas - poxa! - é pra quem quer
Nem tem nenhum valor
Para viver um grande amor, primeiro
É preciso sagrar-se cavalheiro
E ser de sua dama por inteiro
Seja lá como for
Há de fazer do corpo uma morada
Onde clausure-se a mulher amada
E postar-se de fora com uma espada
Para viver um grande amor

Eu não ando só
Só ando em boa companhia
Com meu violão
Minha canção e a poesia

Para viver um grande amor direito
Não basta apenas ser um bom sujeito
É preciso também ter muito peito
Peito de remador
É sempre necessário ter em vista
Um crédito de rosas no florista
Muito mais, muito mais que na modista
Para viver um grande amor
Conta ponto saber fazer coisinhas
Ovos mexidos, camarões, sopinhas
Molhos, filés com fritas, comidinhas
Para depois do amor
E o que há de melhor que ir pra cozinha
E preparar com amor uma galinha
Com uma rica e gostosa farofinha
Para o seu grande amor?

Eu não ando só
Só ando em boa companhia
Com meu violão
Minha canção e a poesia

Para viver um grande amor, é muito
Muito importante viver sempre junto
E até ser, se possível, um só defunto
Pra não morrer de dor
É preciso um cuidado permanente
Não só com o corpo, mas também com a mente
Pois qualquer "baixo" seu a amada sente
E esfria um pouco o amor
Há de ser bem cortês sem cortesia
Doce e conciliador sem covardia
Saber ganhar dinheiro com poesia
Não ser um ganhador
Mas tudo isso não adianta nada
Se nesta selva escura e desvairada
Não se souber achar a grande amada
Para viver um grande amor!

Eu não ando só
Só ando em boa companhia
Com meu violão
Minha canção e a poesia

viernes, 1 de septiembre de 2017

¿Dónde está Santiago Maldonado?

La desaparición de Santiago Maldonado nos pone sobre el escenario la emocionalidad individual, o a mí al menos. Me cuestiono sobre qué lugar heredamos en la sociedad, qué pensamientos e ideologías nos transmitieron desde el vientre y si es que no cambiamos políticamente por extremo apego a nuestra identidad o por un rechazo exagerado a lo que nos enseñaron.
¿Creés que un humano tiene más derecho que otro? ¿te parece más justo el derecho político del uso de las fuerzas siempre al límite del abuso, o el reclamo de familias americanas que defienden desde hace 200 años la posibilidad de existir?
¿Te parece legítimo el reclamo de un pueblo excluído, asesinado desde el nacimiento de este país como estado moderno? ¿Recordás haber leído que los españoles y luego los fundadores administrativos de esta patria destruyeron culturas, esclavizaron a aborígenes y los despojaron se su territorio histórico?

¿Qué sentís frente a esto? Pareciera que sigue siendo esa estúpida creencia de que la civilización es el progreso, de que el respeto de las leyes es lo principal, cuando esas leyes son escritas por una clase política para proteger sus propiedades. A personas, a otros humanos, a otras familias, los despojaron de todo y algunos convencidos -como Santiago Maldonado- aún reclaman por esos pueblos discriminados, maltratados y denigrados. Y no me lleguen a decir que se mataban entre ellos o que los incas eran un imperio, porque es cierto. Pero también forman parte de este país. Los seres humanos venimos matándonos por milenios, en cualquier territorio y origen cultural.

Ya es tiempo de compartir el territorio, de coexistir.

La burbuja de la supuesta paz que vende Occidente es una mentira aberrante, una suerte de autoengaño, respaldada en la explotación y violencia fuera de sus naciones y en los sistemas carcelarios. La diversidad no es sólo la de género. La convivencia de culturas, colores de piel y de tejidos, de platos, de medicina, de idiomas, de pensamientos y simbologías que habita esta tierra debe ser valorada, respetada. El progreso del capitalismo sin escrúpulos nos dejó pobres y estresados. Hay que replantearse la historia, volver a leer sobre las primeras organizaciones de esta tierra como la Nación Argentina.

Y cito a uno de los patriotas que según Mauricio Macri estaba angustiado cuando se ofreció de cuerpo y alma para liberar al país del yugo español.
"Los ricos y los terratenientes se niegan a luchar, no quieren mandar a sus hijos a la batalla, me dicen que enviaran tres sirvientes por cada hijo solo para no tener que pagar las multas, dicen que a ellos no les importa seguir siendo una colonia.
Sus hijos quedan en sus casas gordos y cómodos, un día se sabrá que esta patria fue liberada por los pobres y los hijos de los pobres y los negros que ya no volverán a ser esclavos de nadie".

José de San Martín

#DóndeestáSantiagoMaldonado

martes, 22 de agosto de 2017

La inmensidad en un instante

El conflicto de estar vivos es muy complejo. Parece que no se solucionaría queriendo evitarlo. Reflexiono sobre el dolor que me genero y que genero en otros, la intención de revertir ese vínculo destructivo y recuerdo que todos nos vamos a morir un día.

Nos vamos a morir. O sea, vamos a ser libres ahora o después. ¿Tal vez nunca?

¿Cuál es el orden de las cosas? ¿Cuál es el sentido de soportar violencia, desigualdad y mentira? ¿Por qué algunos la padecen y otros ni se enteran? ¿Algunos la superan y otros no lo logran? ¿Alguno se hacen cargo de lo que otros no quieren ver? ¿Existen personas, pares, colegas, parientes, amigos que no viven en el mismo mundo en el que cada tanto nos encontramos? ¿Qué mundo crea cada uno en su cabeza?

¿Qué es la conciencia? ¿Qué significa construir con amor? ¿Somos libres?

El cuerpo. Me acuesto en el piso y respiro. Hago silencio, conecto con mis sensaciones. Algunas son dolores, otras son placeres. A algunas no le tengo muy entendido de qué se tratan. Me siento y cierro los ojos. Permanezco un rato en la respiración. Siento el entrar y salir del aire y el movimiento que eso provoca en mi organismo. También la caricia del aire en la nariz y los labios.  Tomo la decisión de no distraerme con mis pensamientos, de estar atenta, concentrada en el sentir, en lo que puedo percibir a través de mi corporeidad. Un minuto, dos, diez. Quizás más. Quizás algunos días.

Sin que me lo invente, la mente me transmite imágenes, recuerdos, fotografías concatenadas. Sigo concentrada en el sentir, no elaboro pensamientos, no creo sobre lo imprevisto que aparece en mi razón. Lo miro como se observa una película, algo que ocurre fuera de mi ser. Me conmueve. Se mueve, muta. Mi mente recibe una nueva vibración. Algo parece distinto.

Inhalo por la nariz lento, llevo el aire hacia detrás de mis ojos y siento que se expande el espacio de mi frente, se relaja la cara, los dientes ya no apretan, caen los hombros y la necesidad de sostener, ya no me cuesta tanto sentarme erguida.

Siento la bendición de estar viva, sin entender muy bien por qué. Los siento en las células. Sí, es una bendición ser consciente del misterio y de mi ignorancia. Me reorganizo. Me despojo de lo que me identifica hasta hoy y renazco. Un instante me siento fresca, como una flor con los primeros rayos del sol de octubre.

Separo los párpados. Me veo en lo que veo. Tomo otra inhalación que me infla de vacío. Mi corazón da unos latidos fuertes y vivencio el desafío. Acepto el conflicto. Abrazo con pasión la posibilidad de la paz.





jueves, 25 de mayo de 2017

meditando


Bipolar, border, feliz, dramática, entusiasmada, entusiasmada, triste, bipolar. Meditando.

Sentar y sentir, hermanas. Sentarse a sentir.
A respirar, a percibir la vida, y
a veces, conmoverse por eso.

tiempos profundos,
el entorno.
como es adentro, es afuera.

Lo que a cada uno le preocupa y
la dignidad en ello.
El respeto, la escucha presencia,
la medicina.
El amor.

Poder ayudar. El poder de la ayuda.
La ayuda del poder.
Poder ayudar.

Naturaleza o vida.
Pies descalzos,
bella música, rica comida.

Border, bipolar, feliz, dramática, entusiasmada, entusiasmada, triste, bipolar. Meditando.


miércoles, 17 de mayo de 2017

La quietud en movimiento


Nos dijeron que respirar era casi un acto reflejo. Que era automático. Que no hacía falta ocuparse demasiado del asunto. El cuerpo lo necesita, así que lo va a hacer solo. 
Nos dijeron que el dolor era un problema y la felicidad un estado sonso.

Y nos mandaron en colectivo a laburar, a medir cosas que siempre cambian; en subte, a caminar las ciudades; nos dijeron que necesitamos dinero, que estar solos es un problema. Que como mucho disfrutemos de un vino y una canción que nos recuerde lo cagado que está este mundo y el resto de los seres humanos, lo imposible que es el amor en su esencia. Que las personas son una amenaza y la naturaleza atrasa.

Nos separaron del cuerpo. Fueron nuestros pensamientos, los propios y heredados, las palabras que repetimos a diario. Lo que escuchamos en nuestra cabeza.

Tener una práctica introspectiva y orgánica es una reflexión sobre la vida, es un reencuentro con la simpleza, con la biología que nos compone, con los pensamientos que nos crean. Es nuestra naturaleza hacerlo, aunque haya algo que nos haga querer diferenciarnos entre nosotros y llegar adonde nunca vamos a llegar. A saberlo todo. En lo recortado de la experiencia radica la belleza. Un cliché certero.

Sigo invitando a sentir la vida en el cuerpo. A mover el organismo, la respiración y el intelecto hacia un mismo foco de atención. El Amor en todas sus manifestaciones y firuletes.

Que viva eso que nos mueve a sentirnos incómodos con lo que nos duele y no sabemos qué es. Que aprovechemos las oportunidades que nos da el dolor. Que apreciemos la belleza de lo vivo que es nuestro medio ambiente. Que viva el Ser humano. Aguante todo. Somos hermosos.


viernes, 13 de enero de 2017

año nuevo

Encontrar motivación no es fácil. Al menos para mí. Al menos cuando estoy disfrutando de un momento, pero no puedo dejar de saber que los bosques del sur arden. O que las inundaciones dejaron a gente sin casa. O que hay pibes con hambre. Que hay pibes con hambre y armas cerca. O que hay gente poderosa vendiendo armas. O que hay gobiernos decidiendo disparar. O que nos estamos lastimando sin parar, al menos, en las ciudades, con el aire que respiramos, con la comida de los supermercados, cuando bajamos la mirada por la calle. Algunos en la naturaleza safan, a otros los fumigan y les llenan los ríos de cianuro, o les talan los árboles.

Por momentos dan ganas de reirse. Pero desde mi cocina, con el mate y el desayuno. Paso noticias rápido, porque ya no puedo informarme porque me duele demasiado en días grises, me resulta absurdo y no lo entiendo, cuando ando mejor. No sé qué sentir, qué creer, qué hacer ni pensar. ¿Qué hice? ¿Qué hago para que esto pase? ¿De qué manera puedo colaborar?

Siento muy profundo que unirnos, organizarnos y encontrarnos debería ser el mejor camino. Ayudarnos entre los que estamos cerquita.

Solo me aterran las discusiones, los malos entendidos, la violencia latente, aún cuando levanta con su fuerza las banderas más nobles. Pero ya no hay tiempo para ocultarse. Para hacerse los tontos. No puede ser tanto esfuerzo. Tanta renuncia. Tanto sacrificio decidir hacer cosas bellas. Regar plantas, plantar árboles, cocinar comida de varios colores, cuidar, limpiar, embellecer. Escuchar, abrazar. Sentir. Y hasta ir a buscar.

Es el rato en el que estoy sola que pienso todo esto. Cuando lo hablo con otros, me calmo. Charlemos, dialoguemos, contemos nuestras preocupaciones y busquemos respuestas. Y cambiémoslas por nuevos descubrimientos cuando haga falta. Tranquilos, aceptando que más urgente es convivir que pelearnos con otros humanos porque no son como nosotros, o como nos gustaría que fueran.

Es tiempo de que el amor se expanda. Que sentirnos amados se resignifique. Que amar la vida sea un acto cotidiano. Que amar sea un desafío integrador y no sectario. Que nos animemos a dejar caer el ego y ofrecernos a los demás como somos, quienes somos, con lo que podemos para que todos estemos mejor. Seguro que aparece alguien en el camino que nos enseñe algo nuevo. Y si un día nos tenemos que ir de este planeta porque no lo supimos cuidar, que hayamos aprendido la lección. Nos estamos dando la espalda. Andamos queriendo administrar el amor y el dinero nos gobierna.

Tengo tantos amigos por tener hijos, formando nuevas familias. Estamos apostando a la vida. Entonces, hay algo que cada uno seguro que puede revisar, y no es el color de pelo o la pelada, o si somos aceptados o no por otra persona, o por qué no nos quieren, o si somos los mejores o los peores. Acciones mínimas del cotidiano tenemos que poder encontrar. Reciclar, reutilizar, escuchar, abrazar, colaborar, tratar con dulzura. Un ratito más de lo que venimos haciéndolo hasta hoy, o todo el tiempo que podamos hacerlo sin estar enojados, y en todo el planeta son 8 mil millones de instantes positivos para aprovechar.

Hace falta una transformación, y a esas movidas no las decide un gobierno.


jueves, 29 de diciembre de 2016

Suelto viene del verbo, soltar. Es sólo una palabra

Repito, me repito, digo, medito, suelto. Creo no estar en la mente y elaboro emociones. Vuelvo a soltar. Me encuentro otra vez en mi. El cuerpo de duele un poco, me recupero de una lesión profunda que me hizo frenar en un arranque. Me doy el tiempo para entender por qué me lastimé y la vida sigue. Es fin de año, de este acuerdo. El primero de enero todos volvemos a arrancar algo.

Trato de resumir emociones, pero lo que pasa es que me tomé una semana de vacaciones en noviembre y se me cambió el panorama. Me tomé una pausa antes de La pausa y ya no sé si lo que se termina es sólo este mes. Parece que algo ya arrancó. Será que cuando termine el 31 los árboles me contarán algo nuevo. No lo sé. Leyendo cosas sobre Plutón la conclusión sería que cada instante consciente es una muerte y un nacimiento, pero agobio. Asusto, me asusto, nos asustamos de sentir, acudimos con urgencia a las conclusiones y análisis apurados. Será que a veces por pensar me pierdo algunas novedades.

Lo siento, perdón. Gracias.

No es que las pierda, es mi mirada que marca el recorrido. Hacia dónde se dirigirán los ojos durante estas 13 lunas, me pregunto. Qué emoción. Me encantan los comienzos, y las novedades. Espero aprender a no apurarme, sobre todo con la cabeza.

martes, 27 de diciembre de 2016

laberinto de caras

Chequeo fcbk y estoy tentada de cambiar mi vida por un posteo de Mia Astral. Me copé con un flaco y lo stalkie un toque, hasta que llegué a su ex y me pregunté si es que no tengo nada que hacer.

Salí y encontré una oruga anidando en la terraza, un bicho bolita atravesando el patio y un mate viejo y frío sobre la mesa de la cocina, al volver.

No se piense que estoy enamorada. Sólo acabo de escuchar el disco solista de Santiago Motorizado y un poco me mueve. Pero decidí aprenderme una canción y hacerla mía, así me puedo hacer la graciosa cuando la canto y no se nota que tiene dedicatoria.

Fin de año, pensé que podía con vos. Pero parece un aluvión esto. Escribo. Cosa que ya casi no hago.

El Brother David Stendhal Rast dice que para estar tranquilos, en paz, hay que estar agradecidos. Eso también lo leí en fcbk. 

sábado, 17 de diciembre de 2016

ya termina diciembre

Escucho música en español que puedo cantar. Me duele el útero que se desprende de sangre y alimento como si estuvieran pinchándome el hueso sacro, el final de mi columbra vertebral. Respiro y me calmo pero en cuanto me estiro hacia adelante la cintura hierve.

El día es perfecto. Hay sol, no hace calor, falta una semana para Navidad. No sé qué voy a hacer el 24 ni el 31, ni cómo arrancará el año que viene. Tengo que tomar decisiones e impulsar proyectos. Siento dolor en el alma también por momentos, pero estoy acostumbrada. Ya no me asusta, aunque no deja de sorprenderme.

Busco refugio en el bosque desde hace un tiempo, el oxígeno verde y fresco me calma. Los árboles me enamoran. Los abrazo con pasión. Es un bosque de más de cien años, me pierdo en su silencio. No importa mucho más, mientras existan los bosques, las selvas y el mar. No importa demasiado nada más. Aunque me desviva por aprender a amar y desear en armonía con el resto de la humanidad, para que mis sueños se cumplan, caigo en la cuenta de que muchas veces sólo se trata de haber aprendido a manipular la percepción. El tema es que el bosque siga creciendo y el agua del mar alimentándolo de aire salado.

Camino por un túnel de hojas verdes al amanecer. El rocío me limpia los pies, algún perro desvelado me ladra. Estoy sola. Extasiada.

Esas respiraciones viven en mi largo rato. Las amo eternamente. 

domingo, 4 de diciembre de 2016

marte toca el sol y se lleva las armas

Por momentos parece demasiado el movimiento. Avanzo como un canto rodado sin tiempo, entre las sierras y las nubes, los cardos y las flores. Hoy, que Marte transita el lugar donde estaba el Sol cuando nací -lo mismo que decir que los inicios, la energía del fuego, de la agresividad, de la energía dirigida, alumbra mi ser-, siento cosas. Siento que ya no quiero pelear más, principalmente. Con lo que soy y lo que debería ser, con las personas que me encuentro, con el mundo en el que vivo.

Siento como una renuncia inevitable soltar las armas del discurso y las argumentaciones mentales que me hacen enfrentarme con lo que existe. Esas que me hacen sentir distinta o que cortan con navaja los vínculos que me recrean. Quiero unirme a la mutación amorosa de las partículas que nos constituyen y nadar de amor en la realidad compartida. Dejar de pensar que el mundo no está bien, que como humanidad estamos haciendo las cosas mal, que la naturaleza está hambrienta de nuestro cambio.

Quiero sentir que está todo bien, aceptar a la vida presente como este tránsito misterioso de experiencias insólitas. Sanar mi dolor para sanar con todos, para sanar Uno, que es lo que existe. Quiero romper el cristal de la vincularidad como reafirmación y lucha de un ego que pretende ser fijo porque no se da cuenta de que no es más que un átomo de humanidad en mutación.

Hoy pido perdón a los que ofendo con lo que pienso, digo y hago, me pido perdón a mí por sentirme separada de lo que soy capaz de ver. Hoy suelto las armas y abro los brazos.

Me integro en la respiración que no cesa y nado por las venas del sentir. Cada rincón del cuerpo que es este mundo. ¿Estás acá? ¿Vos también podés sentirlo?

Ese misterio me carcome por dentro. Calculo que ahí nace mi miedo y el enojo. ¿Alguien sentirá como yo? Es la ilusión del no conflicto la que atormenta tanto como la violencia que vivencié en las supuestas resoluciones. Hoy quiero nadar panza arriba y que la marea me lleve, haré mi esfuerzo por flotar, por confiar en el sostén del agua y en el aire que respire, y llegaré a una costa que es el horizonte de este comienzo. Ignorancia absoluta de cómo pueda llegar a ser ese espacio que me estoy creando, pero deseo de corazón que allí no haya personas que sufran por acciones de otros, que exista el diálogo y la infinita creatividad de los sentidos. Que será bello, ya ni lo dudo. Me llevo mis ojos y el espacio desde donde enfoco, desde donde escucho y huelo, desde donde toco y canto.

jueves, 20 de octubre de 2016

vivamos juntxs

Después de mucho tiempo de temer a los hombres, de sentirme extremadamente distinta a ellos, de haber vivido situaciones violentas y claramente desiguales, hoy siento compartir que para mí el género la mayor parte del tiempo se volvió solo un detalle. También me sentí muy lastimada por mujeres queridas muchas veces, muy cercanas. A veces dolió más que la violencia de los hombres. No fue por la imposición de sus cuerpos, pero sí por acciones. Otras tantas yo habré lastimado a unxs como a otrxs. Parece que si hay violencia es porque todos estamos siendo víctimas de una idea que nos fija en roles y expectativas, que nos lastima porque no nos da libertad. Que nos exige lo incumplible y esa frustración nos hiere.
Necesito honrar a esas muertes cotidianas desde mi posibilidad, y desafiarme a abrir aun más mi corazón al perdón, al diálogo y a la creatividad de los encuentros.
En el misterio de ser humanos estamos juntos, todxs. Todas las existencias humanas libres que tienen múltiples expresiones. Durmamos con quien queramos, vistamos como nos den ganas, pensemos lo que pensemos, vivamos juntxs el misterio de aprender a amar y aceptar que nada es nuestro, ni las cosas, ni las personas, ni el dinero, ni los nombres. Que el universo baila constantemente y que es pura belleza, y que formamos parte de eso que somos capaces de ver.
Vivir conscientes este misterio es complejo porque las ideas fijas no nos dejan sorprendernos. Más bien, pareciera que reaccionamos queriendo saber de antemano, pretendiendo entender más allá de lo que nos toca experimentar individualmente.
Quizás, en este mundo hermoso fuera del patriarcado que está floreciendo entre nosotros -y desde la primera marcha del #NiUnaMenos esto está muy claro en nuestra sociedad, al menos para mí-, sea tiempo de desafiarnos a cambiar las palabras que nos definen, a dejar que el tiempo nos permita perdonar y perdonarnos, a vivir más sueltos, menos mentales y más corporalmente libres. Más saludables, más humildes.
Que viva el amor en cada uno de nosotros y que nos encuentre integrándonos en lo abstracto y sin palabras de la consciencia humana, eso que no conoce divisiones.
Me dan ganas de aclamar junto a todxs que podemos amarnos más, perdonarnos más, vivir más afines con la naturaleza y el planeta que nos convoca, fuente de vida, oxígeno, alimento. Que podemos encontrarnos en nuestros dolores y alegrías y en todas las emociones, para que nos permitan entrar en el espacio de la compasión, esa unión inquebrantable de corazones.
La vida es como un misterio mutante, no harían falta las certezas. Solo soltarnos sin juicios a la red de lo más hermoso y genuino de nuestro ser.
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martes, 18 de octubre de 2016

el hoy que nos encuentra





Todos sufrimos, directa o indirectamente la violencia. Pareciera inevitable en los tiempos que nos encuentran. Porque estamos aprendiendo y esto de vivir puede experimentarse complejo. Amar se presenta como una búsqueda sin certezas más que alguna sensación profunda e íntima de paz. No habría reconocimiento, ni dinero, ni prestigio detrás. O lo habría todo.


Deseo aprender a perdonar, a pedir ayuda, a abrazar y a construir, junto con todos quienes comparten este momento conmigo, un mundo más pacífico, amoroso y creativo. 

Que cuando lastimadx no necesite lastimar para existir. Que cuando lastime aprenda del dolor de herir a otro y me proponga transformar creativamente mis impulsos.

Que los roles sean móviles, que escucharnos sea parte de nuestro cotidiano, que resignificar, cuestionar, aprender y recrear nuestras ideas de las cosas, de nosotros y del mundo en el que vivimos sea el sentido de nuestra corporalidad.

Que se transforme la mirada cada día, que ser hombre o mujer ya no sea una polaridad que nos defina. Que el amor sea el más fuerte.

sábado, 27 de agosto de 2016

Es sábado y llueve


Ya casi no hago muchas cosas de las que hacía. Hago otras que nunca pensé que haría, y deseo cambios que todavía no terminan de ser.
Siento un vínculo íntimo con la palabra y ponerme a escribir me desafía como si cada texto fuese un manifiesto. Frente a semejante intensidad y búsqueda ambiciosa de sentido, hoy mi maestra de Yoga me dijo, literalmente, "ehhh, ¡pará! Esto es un trabajo de toda la vida". Mi frustración por no ser quien a veces creo que correspondería. Como si ya tuviese que ser mi destino. Queriendo saltear la humildad del camino, el desafío del ir viendo, oliendo, tocando, respirando y eligiendo desde la aceptación. Y sentir ese vacío en el estómago. Y sentir ese vacío en el estómago. Y sentir ese vacío. En los pulmones, en el útero. Vacío o éter.

Esos pensamientos que me pueden paralizar a veces, reprimir en otras, sentirme omnipotente otras cuantas, y muchas cosas más, son simplemente residuos mentales de una idea. Una idea de mundo que heredé, una exigencia sobre mi persona que construí con los relatos y sensaciones que recibí de los demás y de mi ambiente vital. Toda una codificación que fui creando, quizás defendiéndome del gran desafío de la vida: aprender a vincularme.

Trabajar en la conciencia a través del yoga, la meditación, la observación de la Naturaleza, el intento de contemplar el momento presente, me hizo dudar mucho del hablar, del escribir, de algunos diálogos. Por temor a caer en juicios, a interferir en mi destino o en el de otros. Por no sentirme capaz de usar la palabra de forma creativa y positiva, para crear, recrear y reconstruir mi historia y mi presente.

El deseo desenfrenado y silenciado. Las ambiciones, las supuestas necesidades, y las necesidades, si es que existen, ya no las distingo por momentos. Me hiervo por dentro, llueve y pronto arranca la primavera.

Encontrar espejos en otros que me muestran lo que no quiero ser me desafió en los últimos meses a ¿amar al enemigo? A entender que el que me molesta no existe más que en el desafío de desprenderme del juicio negativo. Como un acto suicida. Sí, eso, suicidar mi ego y sacrificar mis seguridades por la idea de que el amor es mucho más que mi pequeña humanidad.

Hablar de mí, o de nadie. De esa idea, otra vez. Ahora más suelta, más coordinada, más relativa. Más impermanente.

jueves, 11 de agosto de 2016

Los viajes cortos, los viajes largos. Los entretenidos y los introspectivos. Todos quedaron en el recuerdo y se volvieron estandarte. Una búsqueda terca del amor tan perfecto vuelve todo decepción. Surge la necesidad de proyectar un futuro en el que no sé qué querría. Más que una huerta, un horizonte y salidas del sol.
La necesidad de un cambio es un pedido de paciencia. Me lo dicen personas con las que tengo proyectos, y me ponen el alma en freno. El alma inquieta.
Inquieta la pérdida de sentido, el silencio de la cobardía. El miedo a hacer, ser, pedir, cambiar. Transformar parece ya la nada. Un cliché moderno post new age.
El tiempo que no existe más que en la sensación de quietud.
Las ganas de gritar, de compartir convicciones que ya no existen pero parecerían acercarme a algo, a alguien, a algunos, a Dios. La ilusión de ser un soldado de la paz. Y haber perdido esa batalla el mismo día en el que nací en este mundo lleno de incertidumbres, de ruidos dolorosos. De paquetes de plástico.

Llené este blog de palabras esperanzadas. Llené este blog de tristezas. De experiencias. ¿Qué vendrá?

Extraño todo a lo que renuncié.